
una vez que crucé, sentí que los nervios me helaban la sangre y el corazón se me ponía inquieto en el baño

bueno... ahora o nunca:

era la hora de cerrar la herida abriendo otra y limpiando con sangre las marcas del pasado... no dudé en abrir fuego contra la pareja, no me importó absolutamente nada...

al final los ví caer sobre la mesa... ella con mirada suplicante buscando en la mía una razón para esta determinación, una causa... un porqué... yo hasta ahora todavía me sigo preguntando eso, mientras camino por la calle que da justo al río... en medio de la luz del día...

todavía me sigo preguntando... ¿para qué me invitó?
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