Dónde poner el wifi para que me llegue a toda la casa
Diversas estrategias ayudan a tener mejor señal inalámbrica en el hogar sin hacer gastos extra
La mayoría de los hogares utilizan routers wifi para
conectarse a la Red. Aunque es habitual que el ordenador principal lo
haga por cable, las tendencias de movilidad y uso de diferentes
dispositivos, como smartphones y tabletas, implican tener un buen nivel
de señal dentro de la casa para que en todas las estancias se pueda
disfrutar de Internet. Hay diferentes aparatos, como antenas
unidireccionales, potenciadores de señal o dispositivos PLC, que pueden
ayudar en casos extremos. Sin embargo, se pueden aplicar
estrategias lógicas y sin apenas gastos que reparten las redes wifi de
la mejor manera posible. A continuación se detallan cuáles son.
Desde portátiles y tabletas a videoconsolas o dispositivos que conectan
el televisor a la Red, crece el ecosistema de aparatos que precisan de
la señal wifi para ser en realidad útiles. Además, el uso de la
tecnología se ha mudado desde el despacho al salón, la terraza e incluso
el jardín: se necesita Internet en toda la casa y, para ello, la señal
debe estar repartida de la forma más equitativa posible.
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Pensar en las zonas preferentes, fundamental
Por lo tanto, antes de decidir dónde se pondrá el router que dará la señal wifi, se debe atender a la estructura de la vivienda, pero no solo a su geometría, sino también a la distribución de muros de carga, decoración y funcionalidad de cada habitación. También es importante pensar en qué lugares se usarán los dispositivos conectados con mayor frecuencia. Todos estos parámetros ayudarán a decidir la situación del router.
Lo idóneo sería tener una casa cuadrada o circular para situar el foco
emisor en su centro, pero esto no siempre ocurre. En España son comunes
las viviendas con dos polos habitados: uno que da la calle y donde está
el salón, y otro que se orienta a un patio interior y que es donde se
ubican el despacho y los dormitorios. Muchas veces esta estructura está
separada por un pasillo a lo largo del cual se distribuyen los baños y
la cocina. Este tipo de estructura complica el reparto óptimo de la
señal, ya que es muy posible que si se coloca el router en el despacho,
donde se tiene un ordenador, el wifi no llegue al salón. Y lo mismo
ocurre si se habita en un dúplex: si el router está en el piso superior,
la señal será débil en el inferior y viceversa.
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No se debe pensar que porque se tenga un gran ancho de banda la señal llegará mejor. Puede que en las zonas donde sea débil dé un ancho de banda razonable, pero será inestable.
Buscar zonas de consenso
Para casos así hay soluciones técnicas, como potenciadores de señal o
dispositivos PLC, que trasmiten el wifi por los cables eléctricos; ambas
alternativas cuestan dinero y tienen una eficacia relativa, aunque
pueden sacar de un apuro.
Una alternativa imaginativa es situar el router a medio camino
en el pasillo, sobre una pequeña mesilla si queda ancho para pasar o,
mejor, en un altillo que se construya en la parte alta de la pared. Es
lo que podemos llamar una zona de consenso.
Esta solución requiere ingenio y bricolaje, pues es
poco estética e implica tirar un cable de teléfono a lo largo del
pasillo desde la roseta de conexión, pero asegurará tener wifi en toda
la casa. Es importante, sin embargo, que haya un enchufe cerca y que el router no quede muy próximo a la cocina, que es un foco emisor de ondas electromagnéticas que interferirán la señal.
En el caso de los dúplex, la mejor alternativa es colocar el
router en el suelo de la planta superior y cerca de la escalera que
conecta ambos niveles. Aun así habrá que asumir que las zonas
más alejadas de la escalera en el piso inferior apenas recibirán señal,
mientras que en el superior se distribuirá mucho mejor.
Sortear obstáculos
Se puede comprobar cómo se distribuye la señal wifi por la casa con un sencillo experimento.
El usuario toma una tableta o un portátil y accede a un portal web que
mida la velocidad de Internet -para tabletas y smartphones existen
diferentes aplicaciones que cumplen esta función-. A continuación, se
mueve por las distintas áreas y habitaciones y ejecuta el programa de
medición. De esta manera, tiene un mapa mental de cuáles son las zonas
con mejor y peor señal.
Con este sistema también se ve que la distribución de la señal no es homogénea.
¿Por qué? La razón son los obstáculos que puede encontrar la red wifi
al extenderse. Por obstáculo se entiende los impedimentos físicos que
frenan su expansión: paredes gruesas, muebles densos de madera y, sobre
todo, metálicos, como es el caso de los electrodomésticos; en este
sentido, la cocina es una gran enemiga del wifi. Los
muros y la madera frenan la señal, pero los metales la rebotan mediante
la creación de distorsiones y lo que se conoce como ruido: zonas donde
la señal se hace muy inestable.
Para sortear estos obstáculos, se debe situar el router lo más alto posible y alejado de la cocina.
Puede parecer poco estético un aparato en lo más alto de una
estantería, pero es el lugar más idóneo para que reparta la señal. Además de sortear los muebles, permite un mayor ángulo de emisión útil. Se entiende por emisión útil la porción de señal que va dirigida a las zonas donde se necesita.
La señal wifi es esférica, por lo que si se sitúa el foco emisor en un
lugar bajo, buena parte irá a las zonas altas, donde el usuario no está.
Desde arriba, el wifi barre las zonas inferiores, que son las habitadas, y por tanto aumenta su emisión útil.
Por descontado, no es buena solución encerrar el router dentro de un mueble de televisor, y menos si es metálico.
Cuidado con los escapes
Los escapes son las zonas de la casa donde la señal puede ir hacia la calle con mayor facilidad.
Si se sitúa un router frente a una ventana, puede
quedar muy bonito, pero se pierde la mitad de la emisión útil, que se
irá por el cristal. Además, es un foco de entrada de otras señales del
exterior que interferirán la emisión.
Lo mismo sucede con los tabiques que separan dos pisos,
a no ser que se tenga un acuerdo con el vecino para compartir wifi. Del
mismo modo que un muro grueso atenúa mucho la señal, una pared puede
dejarla escapar con facilidad.
Es mejor alejar el router de estos lugares y buscar los más centrales de la casa.
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